Es necesario fomentar la investigación científica desde preescolar pues esta etapa es el inicio de la formación cognitiva, sentando así las bases del futuro adolescente de nuestro país, para logar esto se utilizan estrategias que posibiliten al niño hacia una inclinación de la cultura científica.
La principal habilidad científica que debe desarrollar los estudiantes es la destreza para formular preguntas. Pues esto implica habilidades para observar, analizar, relacionar lo concreto y lo abstracto, comprender y sintetizar, lo cual ayuda a desarrollar pensamiento concreto, abstracto y critico porque el estudiante al enfrentarse a la formulación de una pregunta y a la solución de problemas, se verá obligado a pasar de ser oyente a ser lector; a buscar cómo otros han formulado esa pregunta y cuáles respuestas se han dado; a reconocer en la lectura valores, estructuras, y conceptos.
Como dice Margarita Garrido "En el análisis de preguntas y respuestas dadas aprenderá a establecer relaciones entre lo concreto y lo abstracto, entre los hechos y los procesos, entre la permanencia y el cambio, entre la cantidad y la calidad, la acumulación y la duración, los detalles y la síntesis. Aprenderá a observar desde diversas representaciones, paradigmas y lenguajes, a comparar, a descubrir similitudes y diferencias".
Con todo ello se formará un pensamiento crítico, la capacidad de preguntar y de responder siguiendo métodos de búsqueda que lo llevan a apropiarse del conocimiento, a argumentar y ser capaz de producir sus propias respuestas.
Algunas estrategias recomendables para favorecer el desarrollo del pensamiento científico en niños de edad de 1 a 6años, es la experimentación, dejar que palpen, huela, cojan, que mastiquen, que se ensucien con la arcilla, que jueguen con agua y después el maestro podrá realizarle preguntas productivas a través de asambleas, conferencias y talleres, así el estudiante al menos razonara la problemática y dirá las posibles hipótesis para la solución de la misma.
Los maestros tienen un gran reto pues son ellos lo que deben orientar el desarrollo de estas competencias, para esto ellos deben como primer paso asumir el salón de clase como un espacio de construcción social de conocimiento, y asumir su papel como facilitadores, acompañantes de ese proceso.
Igualmente los padres juegan un papel fundamental en todo este proceso hacia la construcción del pensamiento científico en sus hijos, a veces les regalan pistolas de juguetes, en vez de darles un libro o comprarles un microscopio, como fue en caso de Manuel Elkin Patarroyo que con tan solo 8 años de edad llega a una conclusión-problemática: ¡quería hacer vacunas!, todo gracias a una lamina de Pasteur con una frase sobre la preocupación del genio por la humanidad, por un microscopio y a una colección de libros regalados por sus padres a la edad de 5 años. No estoy afirmando que solo los padres les tengan que comprar a sus hijos libros e instrumentos que impliquen ciencia, tan solo que seria satisfactorio que el niños juegue con juguetes pero a la vez mezclados con instrumentos que le motiven admiración por la ciencia y por hacer ciencia.
Para concluir afirmo que la ciencia ha de entrar por medio del juego; así como ha entrado en contacto con la tecnología de manera natural desde su hogar, así el niño en la escuela comenzara a estudiar los fenómenos físicos de su entorno por medio de una intuición delicada; con sensibilidad y con curiosidad permanente.

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